• Francisco Alday . 2 Min. de lectura

 

Nuestro trabajo por la Alianza

 

Uno de nuestros primeros proyectos como Católicos hispanohablantes en Alemania fue una valiosa colaboración en la restauración y mantenimiento de una antigua casa de retiros en el Valle de Schoenstatt, conocida como la Casa de Alianza. En 2018, cuando la histórica casa podía llegar a ser vendida para fines inmobiliarios, nuestra asociación presentó a los administradores en Chile, un inspirado proyecto para que la casa siga siendo un lugar de gracia. Con la oración, el ayuno y la entrega de todos los miembros de nuestra recién creada asociación apoyamos para que el proyecto fuera aceptado, aún cuando se trataba de un gran desafío su voluntad.

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Dios se mostró providente y la propuesta de convertir la casa en un centro de espiritualidad y de encuentro para los hispanohablantes en Alemania fue seleccionada entre otras diversas opciones. Nuestra asociación se convirtió entonces en la responsable de la vida pastoral de la Casa de Alianza, y otra asociación, Bundesheim e. V. se convirtió en la administradora para los fines prácticos. 


En esa hermosa tarea invertimos entre 2018 y 2021 muchísimo esfuerzo y casi todos nuestros recursos, provenientes casi exclusivamente de donaciones. La repercusión fue verdaderamente asombrosa. En nuestros retiros, tanto de forma presencial como de forma virtual a través de las redes, la convocatoria de ofrecer a los hispanohablantes un ambiente de espiritualidad con el calor y la alegría propios de los sitios de donde hemos venido, tuvo gran éxito.

Ese crecimiento repentino nos alegró en gran medida, pero nos hizo percibir que el trabajo era arduo y que era necesario buscar la alianza con las realidades que colaboran para la evangelización y promoción de los hispanohablantes en Alemania. 

 

Sin embargo, como una reacción verdaderamente inesperada para nosotros, Bundesheim e.V., encargada práctica de la Casa de Alianza, manifestó en un comunicado su deseo de comenzar a utilizar la casa sólo para propuestas específicas del movimiento de Schoenstatt y de desvincularse unilateralmente de católicos Hispanohablantes en Alemania. Se pasó así por alto el trabajo realizado en conjunto y adoptaron una actitud hostil hacia nuestra asociación, al punto de pedirnos que quitáramos nuestras pertenencias de la casa y que removiéramos material esencial de nuestra página web: artículos, fotos, videos y contenidos que contaban nuestra historia en la casa de Alianza.

Hicimos nuestro esfuerzo por restablecer los acuerdos, pero fueron en vano. Luego de mucha oración y entrega, entendimos que nuestro trabajo allí había terminado y aunque hubiéramos deseado un final menos repentino para el proyecto de los hispanohablantes en ese lugar, y sobre todo un trato acorde a nuestro empeño ofrecido al servicio de la casa, reconocimos que nuestra semilla fue sembrada con generosidad y que sería el Señor quien hiciera crecer lo que él dispusiera en ese lugar. Si bien fue un duro golpe para nuestra asociación, esa decisión que tomaron los responsables de la casa, nos sirvió para afianzarnos en nuestro carisma y en la esperanza por los proyectos que podrían surgir a futuro. También para reconocer que debemos poner nuestro empeño en las cosas del cielo sin recelo por las estructuras materiales sino por la Alianza de los corazones de los hispanohablantes con Jesús y María.

Hasta ese momento habíamos realizado allí, más de 20 retiros presenciales y otros tantos virtuales, en los que en ocasiones se encontraron más de 100 personas, convocadas por campañas de difusión y revistas pagadas por nuestra asociación. También hemos invertido en colchones, infraestructura y servicios de la casa, hemos provisto ayuda con cuadrillas de hombres y mujeres que llegaron a colaborar a la casa y hemos pagado al padre asesor por su servicio con nosotros como asociación, varios miles de euros que en gran medida fueron reinvertidos para la restauración de la casa.

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Recogiendo todos estos frutos elegimos quedarnos con la gran satisfacción de haber servido a un propósito evangelizador con tan buenos resultados, y más allá de que ya no podremos continuar nuestro sueño allí, nos pareció importante sintetizar ese recorrido de gracia en este artículo, para valorar el esfuerzo de todos los que hemos aportado para eso y particularmente para agradecerle a todos ustedes que nos vienen apoyando desde aquel comienzo. Sabemos que Dios nos ha llamado a una misión que cada día se vuelve más grande, y que él siempre extenderá sus brazos para sostenernos y darnos todo lo necesario para que la cumplamos.

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